Como bien saben nuestros amigos, el periodismo es el eje en torno al que gira Primera Página, de ahí el nombre de la librería (los periodistas, siempre deseamos encontrar noticias de primera página) y de ahí muchos de los libros que tenemos, junto con los de fotografía y viajes que, en gran parte, tienen también mucho que ver con el oficio al que hemos dedicado nuestra vida.

De periodismo tenemos libros nuevos magníficos (podéis verlos en nuestra web), pero también muchos viejos que son igual de interesantes. Estos que acabamos de catalogar, Historia del periodismo español y El periodismo. Teoría y práctica, son dos maravillas. En el segundo, firman los artículos, entre otros, Wenceslao Fernández Florez, César González Ruano o Miguel Mihura. Es todo un manual del oficio, cuyos principios son, o deberían ser, intemporales. «La descripción requiere un vocabulario abundante y preciso. (…) Debemos ahorrarnos adjetivos en la descripción», nos dicen respecto a la redacción periodística. Nos hablan de los «reportajes vividos» (periodismo “de inmersión”), del ‘free-lancing’, o “trabajo de iniciativa personal”, de la necesidad de que la noticia sea «veraz y exacta», del «arte de titular, del sensacionalismo, o de las corresponsalías, «en pañales» en los últimos años de la dictadura del general Primo de Rivera, época en la que el autor de este capítulo, Augusto Assía, corresponsal de La Vanguardia y Ya, hizo sus «primeras armas» como tal en el primer periódico. De la crónica local asegura Luis Marsillach, Héctor, redactor de Solidaridad Nacional, que no hay que cometer «el error de suponerla limitada». «La menuda política local está inspirada en los mismos móviles que son causa de los grandes movimientos universales», afirma. De la «interviú» Manuel del Arco, redactor de La Vanguardia, afirma, tras enumerar las “premisas mayores” de un buen periodista («no faltar a la verdad», o ser «buen psicólogo» y tratar a cada uno «como en conciencia se merece»), que a pesar de cumplirlas todas no se espere «más que prestigio o tal vez popularidad», «si sentís otras ambiciones, dedicaos a otra cosa…», sentencia.

El segundo repasa la historia de la prensa en España desde el desastre de 1898 hasta la instauración de la dictadura de Primo de Rivera, en 1923. En él, encontramos historias como esta, dedicada a ‘El teatro crítico de la Pardo Bazán’:

«Dentro del ambiente que predominaba entonces, de un auge literario que se ha acompasado siempre con una paralela decadencia política, en 1883 había publicado Emilia Pardo Bazán en La Época una serie de artículos que con el título común de “La cuestión palpitante”, estaban destinados a exponer y divulgar en España los fundamentos del naturalismo, puesto de moda en Francia por Emilio Zola. Especialmente audaces estas ideas, que niegan la existencia de la voluntad humana, y como consecuencia, de una moral, promovieron en la Prensa, tan sensible por aquellos días a las nuevas corrientes literarias, un tremendo alboroto de escándalo. En las mismas columnas de La Época, el crítico titular del periódico, Luis Alfonso y Casanova, disparó este malintencionado interrogante:

            “Cómo una buena madre de familia, esposa y dama honesta, puede ser naturalista”».

No nos cansaríamos de sacar citas de ambos, pero lo mejor es que nos los pidáis y los disfrutéis vosotros mismos. Nuestro catálogo de libro viejo aún no está en la red, así que tendréis que venir a por ellos, a rebuscar entre nuestras estanterías otros que, seguro, os están esperado. Si no queréis que os los quiten antes, tambián os los enviamos a casa. Luego no digáis que no avisamos.

El periodismo. Teoría y práctica         

Dirección: Nicolás González Ruiz      

Editorial Noguer,   Barcelona, 1960. Tercera edición                                         

Tapa dura. Tela editorial estampada, 611 pp.

                 

Historia del periodismo español. De las guerras coloniales a la Dictadura   

Pedro Gómez Aparicio          

Editora Nacional    Madrid, 1974

Tapa dura. Tela editorial con dorados en el lomo, 735 pp.