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Nieves Concostrina hace historia también en la Villa del Libro

Nieves Concostrina, junto a su amigo y también periodista Carlos Santos.

Por Tamara Crespo/ Fotos: Fernando Sanz, Fidel Raso, Jesús Pozo

Nieves Concostrina lo ha vuelto a hacer: si en 2016 batíamos récords en la Villa del Libro con la presentación de su novela, Antonia, el 16 de marzo de 2019 lo hacíamos de nuevo con esa marca anterior y su nuevo libro, Pretérito imperfecto (La Esfera). Lo nunca visto en el Salón de Actos del Centro e-LEA de la Villa del Libro, que ese día cumplía 12 años y se llenó para asistir a la, como siempre, amenísima e instructiva charla de la periodista y escritora. Solo la cola para la firma de libros que se formó con el cineasta y escritor David Trueba y su Tierra de campos, presentación organizada también por Primera Página, ha tenido el mismo éxito de convocatoria.

Pero más allá de las cifras de asistencia, la maravilla con Nieves Concostrina es el buen ambiente que genera con su presencia. Siempre crítica y aguda, la periodista despliega una habilidad sin igual no solo para contarnos la historia, sino para traernos a través de ella al presente, eso que suele decirse, es necesario «para no repetir errores» pero que, sin embargo, no suele practicarse todo lo que se debería. De perfecto maestro de ceremonias hizo su gran amigo y compañero en RNE Carlos Santos, a quien ella mismo acompañó también cuando Primera Página organizó la presentación de su excelente historia novelada de los 80, Avión Club. Santos contó a un auditorio que ya comenzaba así a reír a carcajadas, la historia de su «primer polvo» (en referencia jocosa a los primeros libros de Concostrina) y señaló uno de sus rasgos más importantes, que es «ante todo, periodista». 

Leyendo Pretérito imperfecto no solo se aprende «lo que no nos cuentan en el colegio» -una referencia continua de la autora-, sobre los nefastos reyes y otros personajes de la historia de España y del mundo, como Papas y demás «ilustres» (el «mastuerzo», Fernando VII, salió, claro), sino que, además, podemos extraer enseñanzas para nuestros días. «El cinismo gobierna el mundo», se lee en la página 44 en relación al muy antiguo uso de armas químicas, o «sí se puede» en el capítulo que dedica a la infortunada Juana de Arco. Si nos habla de la historia de Malta, añade que fue «la que encajó 12 goles», para situarnos… Expresiones de la autora como «la cachiporra de convencer» o refranes: «Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba y el tonto sigue», sirven para poner la nota de humor a la, en muchas ocasiones, desgraciada historia de la humanidad, y para aprender, porque cuando te cuentan que los Cien mil hijos de San Luis no eran cien mil, pues es más fácil quedarse con el dato.

Y es que, como bien señaló Santos, Concostrina es ante todo, periodista, de las buenas, y las herramientas de los buenos periodistas, el sentido crítico, el contraste de fuentes y opiniones, el rigor en la comprobación de los datos, sirven al propósito de contar la historia tanto como el presente. La crónica histórica puede considerarse de hecho, protoperiodismo. Si además, ambos, pasado y actualidad, se ligan, la fórmula es perfecta y Concostrina ha dado con ella de manera magistral.

La revista de prensa de esta histórica presentación, en este enlace.

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