Tamara Crespo/ Urueña, 4 de septiembre de 2018

En agosto se nos acumularon los viajes ‘postaleros’. Tenemos nada menos que 14 tarjetas que llegaron desde Bruselas, Brujas, Madrid, Nueva York, Chicago, Islandia, Azores, Galicia, Zurich, Hendaya y Donostia.

Desde EEUU nos escribieron Enrique y Candela, en un viaje que les llevó a Chicago y Nueva York. Como no podía ser de otra manera, sus postales tienen como protagonistas a los rascacielos, unidos en el caso neoyorkino a un yelow cab, su característico taxi amarillo. La tarjeta de NY nos llegó en forma de carta, en un sobre con un sello que llamó nuestra atención y que también estaba en la postal de Chicago. Se trata de un sello emitido en San Francisco, California, el 28 de abril de 2017 y llamado Green Succulent Global Forever International. La nueva estampilla de Global Forever International se puede usar, según explican en el servicio postal de EEUU, para enviar por correo «una carta de una onza a cualquier país donde esté disponible el servicio First-Class Mail International». El sello muestra una fotografía de una ‘Echeveria’, una planta suculenta nativa de América que parece una flor. El director de arte del sello fue William J. Gicker y Greg Breeding lo diseñó utilizando una fotografía de Erika Kirkpatrick.

Por su parte, nuestro músico viajero preferido, Carlos Ángel Fernández Buey, anduvo por Bélgica, y nos envió postales de Bruselas y Brujas. Carlos se ha inventado una etiqueta de respuesta a la nuestra, #nosencantarecibirpostales, y no es otra que #megustaescribirpostales. Y a nosotros nos gusta pensar que gusta tanto como recibirlas. En Brujas se acordó de no sabía quién, lo que nos hizo reír, y en Bruselas, de los dos periodistas que montamos Primera Página, ya que es -nos recordaba- la ciudad de Tintín, el famosísimo personaje de Hergé. Una de las tarjetas más originales (las tenemos panorámicas, de madera, cuadradas…) es también de Carlos. A pesar de su pequeño tamaño, apenas 10×7 centímetros, llegó sin problema a destino desde el cabo Ortegal, en Cariño, Galicia, «donde termina un mar y comienza un océano». Curiosamente, el sello lleva la misma imagen que la postal, la del faro situado en este punto de la costa gallega que dicen «marca la línea divisoria entre el Cantábrico y el Atlántico».

Desde la antigua librería San Ginés, de Madrid, nos escribieron nuestros amigos Marta y Fernando: «Dicen que esta librería se fundó en 1650. Vosotros abristéis hace solo tres años y habéis convertido esas cuatro paredes llenas de libros en un refugio para autores olvidados, caminantes perdidos y periodistas despistados: Gracias por dejarnos se parte de vuestra historia» Ay, cómo no querer a los amigos de Primera que nos escriben estas cosas para felicitarnos el cumplelibrería.

La sevillana Marta, que es también postalera reincidente, nos escribió esta vez desde tierras islandesas, donde estaba disfrutando de unas vacaciones espectaculares. La hermosa cascada de Dettisfass se nuestra en el anverso de su tarjeta con toda su fuerza y belleza; es la más caudalosa de Europa y está situada en el norte de la isla. Tal como nos recordaba Marta, son estas tierras vikingas y allí estuvo quince días rodeada de «fiordos, cascadas, volcanes, glaciares, ovejas, caballos, viento, frío, lluvia y sol, un poco de todo». «Los paisajes que hemos visto, la naturaleza salvaje, el silencio y los simpáticos frailecillos (un ave marina), quedan en nuestra retina».

De las islas Azores, con una vista de Angra do Heroísmo, en Terceira, nos llegaba una postal de Raquel y Fran, que cumplían así la promesa de enviarnos una para nuestra colección y que nos recomendaban mucho el viaje a este territorio portugués de ultramar, del que ya teníamos otra postal que nos envió precisamente Marta, la viajera de Islandia.

Nicolás, un amigo malagueño de Primera que nos escribió hace tiempo desde una de las villas del libro de Noruega, nos envíaba este agosto una tarjeta desde Suiza, en concreto, desde Saint Moritz. En la postal se muestra una antigua y pintoresca estampa del complejo turístico alpino: «Aquí estoy -nos decía-, no pasando frío pero casi». El dibujo de la postal forma parte de la colección de posters del Museo del Diseño de Zurich, según se lee en el reverso.

Las últimas cinco postales, que nos han llegado a caballo entre agosto y septiembre, son aún más especiales si cabe, pues son familiares. Nos las envía Mertxe, la madre de la librera de Primera Página, desde la preciosa costa de Hendaya y de la no menos preciosa Donostia. Hendaya es una comuna fronteriza francesa del departamento de Pirineos Atlánticos, en el territorio de la antigua provincia de Labort, junto a la frontera con España y a 21 km de San Sebastián. Su nombre significa “Bahía grande” y las dos postales son estampas marinas y playeras. De la Bella Easo, la capital guipuzcoana, llega también en las postales de la amatxo «la magia de la mar, el cielo y el “Peine de los vientos”», la emblemática escultura de Eduardo Chillida. En otra tarjeta, se ve el inconfundible exterior iluminado del Palacio de Congresos y Auditorio Kursaal, al que se añade la luz de los fuegos artificiales. Por último, tenemos una imagen llena de paz, una vista de la bahía de la Concha al atardecer desde el Monte Igueldo, que nos trae recuerdos de infancia. ¡Gracias, ama!

Y gracias a todos los que estáis llenando de alegría nuestro buzón con esta colección de postales viajeras que nos traen, en sus letras manuscritas, el cariño de todos y cada uno de los amigos de Primera, una pequeña gran familia que crece.