Aventuras de una peseta

En Aventuras de una peseta (1923), Julio Camba se pasea por una Europa en la que todavía son visibles los efectos de la Gran Guerra. Vuelve este «coleccionista de países» a lugares que, como Alemania e Inglaterra, conoció en tiempos mejores, y que ahora encuentra empobrecidos, sujetos a la devaluación en caída libre de sus monedas –de ahí el cínico título del libro, por la relativa estabilidad y fortaleza de la divisa española– y abundantes en tipos humanos y situaciones que testimonian una honda crisis social y moral. Camba consigue el milagro de retratar este panorama desde su aparente ligereza de tono y su declarada inclinación al detalle nimio antes que a los grandes focos de interés noticioso. Con todo, la llegada a Italia, tercera etapa de su periplo, supone una auténtica revelación: un deslumbramiento de sensualidad y belleza al que el cínico cronista se entrega sin resistencia, antes de ensayar, con su paso por Portugal, una especie de readaptación a los modales y costumbres de su propia patria. Todo un recorrido espiritual, que resulta tan pertinente al lector de hoy, testigo de otra gran crisis europea y mundial, como a los contemporáneos del gran cronista.

Julio Camba Andreu (Vilanova de Arousa, 1884-Madrid, 1962) fue durante la segunda y tercera década del siglo XX uno de los más singulares corresponsales extranjeros que haya tenido nunca la prensa española. Su maestría no ha dejado de ser elogiada por escritores tan distintos y variados como Miguel Delibes, Francisco Umbral, Cándido, Manuel Vicent o Antonio Muñoz Molina. A los dieciséis años se escapó de casa y llegó hasta Buenos Aires. Allí se introdujo en los círculos anarquistas y redactó incendiarias proclamas y panfletos. Al final fue deportado del país junto con otros anarquistas. De regreso a España empezó a colaborar en la prensa local gallega y en publicaciones revolucionarias del Madrid de comienzos de siglo, y su prosa no tardó en ocupar las columnas de los más importantes periódicos (El País, España Nueva, La Correspondencia de España, El Mundo, La Tribuna, ABC, El Sol, Ahora?). De sus quince libros publicados, siete son crónicas de viaje para diversos periódicos: Playas, ciudades y montañas (Galicia, París y Suiza), Londres, Alemania (los tres de 1916), Un año en el otro mundo (1917) (Nueva York), La rana viajera (1920) (España), Aventuras de una peseta (1923) (Alemania, Londres, Italia y Portugal) y La ciudad automática (1932) (Nueva York de nuevo). Esta edición se presenta con un prólogo de Francisco Fuster y en ella se recogen las crónicas publicadas originalmente entre mayo de 1912 y enero de 1913 en La Tribuna, y, a partir de esta fecha y hasta marzo de 1915 en ABC.

Aventuras de una peseta

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Descripción

En Aventuras de una peseta (1923), Julio Camba se pasea por una Europa en la que todavía son visibles los efectos de la Gran Guerra. Vuelve este «coleccionista de países» a lugares que, como Alemania e Inglaterra, conoció en tiempos mejores, y que ahora encuentra empobrecidos, sujetos a la devaluación en caída libre de sus monedas –de ahí el cínico título del libro, por la relativa estabilidad y fortaleza de la divisa española– y abundantes en tipos humanos y situaciones que testimonian una honda crisis social y moral. Camba consigue el milagro de retratar este panorama desde su aparente ligereza de tono y su declarada inclinación al detalle nimio antes que a los grandes focos de interés noticioso. Con todo, la llegada a Italia, tercera etapa de su periplo, supone una auténtica revelación: un deslumbramiento de sensualidad y belleza al que el cínico cronista se entrega sin resistencia, antes de ensayar, con su paso por Portugal, una especie de readaptación a los modales y costumbres de su propia patria. Todo un recorrido espiritual, que resulta tan pertinente al lector de hoy, testigo de otra gran crisis europea y mundial, como a los contemporáneos del gran cronista.

Julio Camba Andreu (Vilanova de Arousa, 1884-Madrid, 1962) fue durante la segunda y tercera década del siglo XX uno de los más singulares corresponsales extranjeros que haya tenido nunca la prensa española. Su maestría no ha dejado de ser elogiada por escritores tan distintos y variados como Miguel Delibes, Francisco Umbral, Cándido, Manuel Vicent o Antonio Muñoz Molina. A los dieciséis años se escapó de casa y llegó hasta Buenos Aires. Allí se introdujo en los círculos anarquistas y redactó incendiarias proclamas y panfletos. Al final fue deportado del país junto con otros anarquistas. De regreso a España empezó a colaborar en la prensa local gallega y en publicaciones revolucionarias del Madrid de comienzos de siglo, y su prosa no tardó en ocupar las columnas de los más importantes periódicos (El País, España Nueva, La Correspondencia de España, El Mundo, La Tribuna, ABC, El Sol, Ahora?). De sus quince libros publicados, siete son crónicas de viaje para diversos periódicos: Playas, ciudades y montañas (Galicia, París y Suiza), Londres, Alemania (los tres de 1916), Un año en el otro mundo (1917) (Nueva York), La rana viajera (1920) (España), Aventuras de una peseta (1923) (Alemania, Londres, Italia y Portugal) y La ciudad automática (1932) (Nueva York de nuevo). Esta edición se presenta con un prólogo de Francisco Fuster y en ella se recogen las crónicas publicadas originalmente entre mayo de 1912 y enero de 1913 en La Tribuna, y, a partir de esta fecha y hasta marzo de 1915 en ABC.

Información adicional

Autor

Julio Camba

Edición

Diciembre 2020

Editorial

Renacimiento. Colección Los viajeros

Formato

Rústica con solapas 15×21 cm

Páginas

224

ISBN

9788418387272

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