Por Fernando Sanz

Fotos: Fernando Sanz

La Villa del Libro de Urueña acogió ayer la inauguración de El jinete amarillo, una exposición fotográfica de Fidel Raso que ilustra con 53 instantáneas párrafos de la obra Un mundo que agoniza, de Miguel Delibes, una reflexión adelantada a su tiempo sobre la destrucción del medio ambiente y los riesgos para el porvenir de la Humanidad. Son 53 imágenes que Raso ha tomado en distintos lugares del mundo, desde la India hasta nuestras costas, pasando por el África subsahariana y el centro de Europa, y que buscan concienciar sobre la destrucción de la naturaleza. “Este problema es lo suficientemente grave para que religión y ciencia estén de acuerdo”, afirmó el fotoperiodista.

El reportero afincado en Urueña explicó –en relación al título de su exposición— que, ya en 1989, Juan Pablo II recordaba a sus creyentes que “tenían la obligación de cuidar de toda la creación” y que Stephen Hawking – tal vez el más ateo de los científicos – señalaba en un artículo de 2014 que el éxito del desarrollo de la inteligencia artificial sería el último gran evento de la Historia, en alusión a que el progreso tecnológico agotaría todos los recursos del planeta. Sin embargo, son las palabras de Delibes las que resuenan en las fotografías de Raso. Algunas líneas, como “El hombre de hoy usa y abusa de la naturaleza como si fuera el último inquilino de este planeta” o breves reflexiones sobre el agotamiento de los mares acompañan a imágenes de desiertos, de contrastes, de guerras, de sequías, inundaciones o mares cada vez más vacíos.

Palabras que supusieron todo un choque para los académicos de la lengua, cuando el escritor vallisoletano las pronunció en el discurso de aceptación para ocupar el sillón ‘e’ de la Real Academia de la Lengua en 1975. “Aquel discurso produjo una cierta conmoción. Los académicos esperaban uno sobre la lengua o literatura y Delibes se destapó con un discurso ecologista, precursor del actual”, aseguró el hijo del autor de El camino, Germán Delibes.

“Mi padre lo que hacía allí era reflexionar sobre algo que en aquel momento casi nadie pensaba: estaba bien que los hombres buscaran el bienestar, siempre y cuando se respetara la naturaleza”, continuó. Un pensamiento que en aquel momento fue tachado de reaccionario, pese a que hoy se encuentre en el centro de la conversación política y social. “Es una preocupación básica, la más importante que tiene la civilización en nuestro tiempo”, concluyó.

El jinete amarillo, una representación la Muerte en el Apocalipsis de San Juan a la que se le concedió la potestad “para matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la tierra”, se ha podido llevar a cabo gracias al Centro e-LEA de Villa del Libro, la Fundación Jorge Guillén y la librería Primera Página, que regenta la periodista Tamara Crespo. Crespo, compañera de viaje de Fidel Raso en su vida y en algunos de sus viajes, apuntó que Delibes “se adelantó 50 años al gran problema de nuestro tiempo”. Asimismo, destacó el acierto – uno con la pluma y otro con la cámara – para captar esa visión, para dar esa voz de alarma. “Espero que esta exposición sirva para despertar conciencias sobre la necesidad de actuar. Ha pasado medio siglo desde que Delibes nos advirtiera de los problemas del mal llamado progreso y creo que este el gran imperativo moral de nuestros días”, remachó.

Por su parte, el director de la Villa del Libro de Urueña, Luis Enrique Valdés, destacó que esta exposición es ante todo “un acto de humanidad”, ya que el hombre “es el único ser viviente que procura imitar a Dios y al Diablo, y estas imágenes llaman la atención sobre esas acciones que le hace parecer más al segundo”. “Estas fotos no han sido tomadas a lo largo de siglos, sino a lo largo de unos pocos años. Todo estaba sucediendo casi a la vez en diferentes continentes. Este binomio entre texto y foto tiene un doble objetivo: por un lado, disfrutar, y por otro, reflexionar”, concluyó Fidel Raso.

El jinete amarillo puede verse hasta el 1 de abril en el Centro e-LEA de la Villa del Libro de Urueña.