Ceuta, entre dos continentes

Texto y fotos: Fidel Raso
El 10 de agosto de 2010 a las 14:56 horas la agencia oficial de Marruecos Maghreb Arabe Press (MAP) titulaba uno de sus teletipos (en español) de la siguiente manera: «Provocación policía española hacia marroquíes y africanos, contraria convenios internacionales (CCDH)». Firmada en Rabat, el primer párrafo de la nota acusaba a la policía española de «actos provocadores contra ciudadanos marroquíes y africanos y que, además, eran «contrarios a los convenios y tratados internacionales». Para remarcar lo anterior, el teletipo de la agencia apuntaba a la Guardia Civil, señalando que la presidenta de la Organización Marroquí de los Derechos Humanos (OMDH) instaba a «actuar rápidamente» ante los «actos provocadores» de este cuerpo de seguridad español, de nuevo, cometidos «contra ciudadanos marroquíes y africanos». Finalmente, se trasladaba en el texto de agencia una lección moral, al pedir «respeto del derecho a la vida, sin distinción por nacionalidad, color, raza o religión». Punto final.
Tres días antes, el 7 de agosto del mismo año, 2010, en otro teletipo lanzado a la red a las 22:21 horas, podía leerse el siguiente párrafo: «Una patrulla de la Guardia civil española abandonó el viernes 6 de agosto a las 07:00 de la mañana frente a las costas marroquíes, a nivel de la comuna rural de Belyounech, a ocho inmigrantes procedentes de países de África subsahariana en un estado de salud crítico». La nota de MAP entraba en detalle: «Se trata de cuatro cameruneses, un senegalés, un chadiano, un ghanés y un gabonés» También daba a conocer la opinión del rey de Marruecos al respecto: «El gobierno de SM el Rey condena vigorosamente estos comportamientos inhumanos e irresponsables y llama a su homólogo español a tomar todas las medidas para evitar semejantes actuaciones». Además, entraba en la redacción «la Melilla ocupada», en la que se pedía que se pusiera orden. Toda una laudatoria de la sobreentendida actitud democrática de Marruecos y, por el contrario, la falta de ella en España.
A mí no me miren, yo les cuento lo que se publicaba en teletipos importantes de la agencia oficial marroquí. Puedo decirles, eso sí, que tanto mi mujer Tamara Crespo, como yo, ya estábamos en Ceuta trabajando como periodistas en esos momentos. La madrugada del 29 de septiembre de 2005, cerca de medio millar de subsaharianos subieron por las altas vallas fronterizas en el lado de Marruecos con la intención de entrar en España. Ocurrió sobre las tres de la madrugada y muchos emplearon rudimentarias escaleras hechas con ramas del cercano bosque de Beliones, donde se refugiaban. Se lo voy a contar lo más brevemente posible. Les recuerdo que han pasado veinte años. En aquel momento hubo cinco muertos (documentados), tres en el lado marroquí, y dos, en el español. De estos, un hombre murió al engancharse el cuello con las concertinas que coronaban la barrera metálica y otro, al caer al suelo y ser aplastado por otros en su huida. Pocos días después, otra avalancha similar en Melilla se saldaba con al menos seis fallecidos. Nunca se sabrá la cifra exacta de personas que perdieron la vida en aquellos primeros saltos masivos, porque aunque se escucharon muchos disparos realizados desde Marruecos, los hechos no se investigaron.
El presidente Zapatero dio entonces la orden de que 400 militares quedasen apostados en el perímetro fronterizo bajo el mando de la Guardia Civil con intenciones «disuasorias». El ministro de Interior marroquí, Mustafa Sahel, informó a su homólogo español, Antonio Alonso, que había reforzado la frontera con 1.600 efectivos. España ponía a patrullar a la Legión y a unidades de Regulares.
Al término de la VII Reunión de Alto Nivel Bilateral entre España y Marruecos, celebrada en Sevilla entre Zapatero y Driss Jettou, se acordó una investigación «inmediata» para «aclarar» lo sucedido.
El líder del PP, Mariano Rajoy, acompañado de Javier Arenas, Ana Pastor y Álvaro Moragas, saludó dos semanas después en Ceuta a un grupo de inmigrantes en el CETI, donde estaban aprendiendo español, y cuando salieron del aula, hizo declaraciones como estas: «La relaciones con Marruecos y sus efectos son lamentables», «El presidente (Zapatero) se cree que somos tontos», o «La política exterior es grotesca».
Por otro lado, el gobierno destacaba la «necesidad de que la UE se implique en la inmigración». Han leído bien, era octubre de 2005 y 50 policías procedentes de distintos países, incluido Turquía, visitaban Ceuta y la frontera «recibiendo información de la Guardia Civil». La Unión Europea de hace veinte años ya señalaba posibles avalanchas de miles de inmigrantes y más: «Hay millones de inmigrantes potenciales.»



