“Si yo fuese un escritor ministerial, ¡qué artículos haría acerca de las últimas elecciones! Nos han derrotado en las grandes ciudades -diría-, pero esto no nos extraña. Las grandes ciudades son verdaderos focos de corrupción, donde se van perdiendo íntegramente los sentimientos de humildad, obediencia y de amor al pasado. Casi todos los madrileños saben leer y escribir, y aunque una enérgica censura amordaza a los escritores de la mala Prensa, las ideas disolventes siempre encuentran camino por donde llegar al cerebro del pueblo. Indudablemente, el analfabetismo vale mil veces más que la censura”.
O, dos páginas más adelante, tras un capítulo dedicado a “El engaño de las crisis”, esto, sobre la “Acción política de los mariscos”:
“Se inicia un cambio en la política española. Hasta hace muy pocos días, el político solía ser, entre nosotros, un hombre de la provincia de Pontevedra, amigo personal del marqués de Riestra y padre de una numerosa familia. Cuando un paisano mío carecía de oficio y no sabía hacer nada que le permitiese vivir en su tierra, si no tenía dinero bastante para irse a Buenos Aires, venía a Madrid y se dedicaba a ministro“.
Ambas citas son de ‘La rana viajera’, una recopilación de artículos escritos en los años 20 del pasado siglo, y las ilustramos con una foto de algunas de las viejas ediciones de Julio Camba que tenemos por aquí, aunque en Primera Página también podéis encontrar otras de las nuevas que en los últimos años han recuperado la memoria de este ingenioso e irónico cronista. Imprescindible.